El reloj

Mientras sentada frente al escritorio trataba de teclear en su computadora,  giro la cabeza hacia su izquierda y levantando la mirada observó el reloj.
Cuando vio la hora que marcaba, empezó a sentir  taquicardia, su boca se secó y sus manos no lograba dejar quietas.
Parecía como si el tiempo por un segundo se hubiese detenido, su pensamiento se disperso por completo y todo en ella cambió.
El reloj marcaba las 5 en punto, el sol que buscaba su ocaso iluminaba fuertemente su rostro hasta incomodarle la vista, pero ella no se movió.
Las ventanas estaban abiertas, pero no corría brisa y el calor dentro de casa era insoportable, pero para ella parecía que solo existía el reloj.
¿Qué sucede?
¿Espera a alguien? ¿La esperan a ella?
Entre la quietud del espacio y la revolución de sus pensamientos
transcurrió una hora.

Cuando el reloj marco las 6 de la tarde en punto,
solo un leve suspiro se escuchó y al final se tranquilizó.

Olvido el reloj, miro de nuevo su computadora y comenzó a escribir.

 

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