Libertad – Relato de fin de año

Faltan 5 para las 12… del medio día del 31 de diciembre.
Hace un calor de locos, de ese que ahuyenta al más valiente y hace de la sombra de un árbol el regalo más codiciado. 

Hace casi dos horas que espera, salió del auto porque el aire acondicionado no funciona y lo único que lograría quedándose adentro sería quedarse profundamente dormido en el momento que menos lo necesita.

Su vista no se separa de aquella doble  puerta gris, más de diez metros lo separan de la entrada, pero más cerca no puede hacerse porque la custodian. 

Sus ropas se han empapado en sudor, no entiende cuál es la demora, sus manos están frías y de sus ojos brotan lágrimas que no se sabe si son de emoción o causa del sofocante sol que afecta su vista. 

Dos minutos para las 12. No puede pasar de las 12 se repite una y otra vez. 

Un minuto para las 12. Al son de las manecillas del reloj su corazón taquicárdico está por salírsele del pecho. 

Suenan las campanas de la Iglesia, son las 12. 

Se abren las puertas. A lo lejos logra divisar detrás de dos hombres al que puede ser su hijo.

¡Es él!  Pocos segundos ha marcado el reloj cuando Felipe sale corriendo con el sol de frente casi encegueciéndolo. Del otro lado  Pipe, su hijo menor que sale igualmente al encuentro.

En medio de una calle donde no pasan más que algunas hormigas que trabajan hasta en fin de año, se encuentran padre e hijo. 

Un fuerte abrazo de esos que son tan necesarios por lo menos una vez al mes, es la unica forma que encuentran de expresar la felicidad que sienten.

Luego de un par de minutos en silencio, Pipe deja a un lado a su padre, tira la mochila al suelo y como si compitiera con ella de quién llega más rápido al piso, se deja caer de rodillas, apoya sus manos sobre el asfalto caliente y besa el suelo. Levanta sus ojos al cielo, murmura algo que sólo Dios sabe que es, mira a su derecha, a su izquierda y por último levantando los brazos y mirando fijamente a su padre, gritando muy fuerte sólo dice: Libertad.

Y es así, como en año nuevo un padre y un hijo se encuentran, y hoy a las 12 de la noche no  celebrarán la llegada de un año más, ellos festejaran un año menos, y un primer día y un año nuevo en sana libertad.

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