Nunca es tan simple

¿Recuerdas lo que solíamos ser?

¿Recuerdas los desayunos bajo el árbol que cobijó nuestro más bello secreto?

Pero, aunque lo recuerdes tú y yo sabemos que, así ahora sea solo un borroso momento que viaja olvidado con el viento, las palabras que se dijeron nunca abandonaron la verdadera esencia de lo que fue un gran amor.

Recuerdo que viajamos contra la corriente, pero disfrutamos la complicidad de ser valientes imaginando un mundo diferente donde el pasado no fuera quien marcara el triste final.

También recuerdo el último beso, no quería dejarte, no quería soltarte, pero mi cuerpo sabía que lo que el corazón no quería era aumentar la herida de un “no se puede esta vez”.

Y allí detrás de un vidrio te dije adiós y con tu mano enviaste un beso al vacío, un vacío que se inundó con las lágrimas de un amor escondido que al final no murió.

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